C'est fini....
Mary y yo hemos llegado a una solución pactada.Ella se busca un novio más marchoso
y yo me pego un tiro en la pierna.
Siempre nos quedará París...
O no.
Mary y yo hemos llegado a una solución pactada.
Me regalas tu ternura con generosidad de diosa,
Abro mi buzón
Cada mañana, invariablemente,
Mi vida es un colgante que llevas en tu cuello
Mary le ha puesto mi nombre a una peca
Te has aposentado en mi vida.
Quiero el tres por ciento de tu alegría.
Es curioso como la vida cambia por completo,
Ella es Mary:
¿Cómo puede uno enamorarse de una persona que no quiere saber nada de los hombres?
Cuando me dejo dominar por el deseo del sexo, alcanzo las nubes de la utopía y me encuentro justo en el umbral que separa lo eterno, de lo efímero, el tiempo, de la eternidad, el espacio, del infinito.
¿Y si la solución consiste en la autarquía,
Lo que echaré de menos cuando me muera, son esos momentos, contados momentos o a veces numerosos, de estar solo, a solas conmigo mismo, escuchando una música, deleitándome a mí mismo, gozando de la realidad de ser yo y solo yo y nadie más que yo. Lo que echaré de menos cuando me muera es esa conciencia de existir, de saborearme, ese sentirme paladar al beber una copa de vino, o pene al eyacular, o mirada al observar algo hermoso, esa forma de sentirme a mí mismo vivir, esa forma de poseerme y penetrarme, porque en el fondo eso es la vida, un orgasmo constante de mí mismo haciendo el amor conmigo mismo. Lo que echaré de menos cuando me vaya, no serán los besos que di y me dieron, no serán los amigos que disfruté y me disfrutaron, no será la gente que me llore o me recuerde, lo que realmente echaré de menos cuando no esté, es precisamente no estar, ni aquí, ni en otro lado, ni ahora, ni nunca, no tener ni siquiera una minúscula gota de yo en las manos, porque ya no existe yo, ni existen manos, ni existe nada. Eso es precisamente lo que echaré de menos. Lo único que me consuela de esta broma de mal gusto que es vivir para morir, es que en ese vacío absoluto donde no hay yo ni hay nada, por no tener, tampoco podré tener la insufrible sensación de echarme de menos.
Recorro con fatiga, palmo a palmo, el páramo al que me ha conducido mi falta de destreza en hacerte mía,

He decidido curarme de ti.
¿Por que no puedo vivir en paz,